OROPESA

En Oropesa nació el beato fray Alonso de Orozco y también sus muros vieron el pasar de los años de San Juan de Dios. Pero Oropesa cuenta además con otros hijos ilustres como Francisco de Toledo, virrey del Perú, el primer obispo de Cuzco, o el mariscal de Chile, así como con el Licenciado Cepeda, autor de Historia de España en 1643. Carlos V y San Pedro de Alcántará fueron invitados egregios.
Un vez en el pueblo, al que se accede por una estrecha carretera, el visitante se encontrará con la Plaza Vieja, donde destacan el viejo ayuntamiento, del siglo XVI y Los Arcos, edificación que se proyectoó como acceso cubierto desde el palacio a la iglesia.
Pero destaca entre todos los monumentos, la Castillería. A pesar de que cuenta con algunos basamentos romanos y árabes, la mayor parte de este conjunto se levantos entre los siglos XIII, XIV y XV. Adosado a las fortalezas se encuentran dos magníficos palacios, hoy convertidos en Parador de Turismo. El más antiguo, llamado doña Elvira, es obra mudéjar del siglo XV, mientras que el más moderno y voluminoso es el denominado el Conde don Juan El Santo y se edificó entre el siglo XVI y XVII.
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción fue levantada sobre los cimientos de una antigua mezquita en honor a Santa María. Del templo originario tan sólo queda la torre, a la que se añadió en el siglo XVI una portada plateresca. El resto del conjunto es un magnífico edificio de talla renacentista realizado en sillería de granito. Su interior se dispone sobre una amplia cruz latina de achatados brazos y muy monumental.
Francisco de Toledo, Virrey del Perú fue el fundador de la Iglesia de San Bernardo, templo actualmente sin techumbre. Adosado a él, se encuentra la que fue casa y colegio de la Compañía de Jesús. Llaman la atención sus dos portadas, una de ellas de gran sabor clasicista.
Del edificio original del Convento de la Misericordia, queda su fachada del siglo XVII.
Otros edificios del conjunto urbano son la ermita de Nuestra Señora de la Peñitas, la Ronda o muralla, el Navarro (plaza pública), así como algunas calles y rincones de sabor medieval.