LAGUNAS DE RUIDERA

Son un total de quince lagunas en pleno campo de Montiel,
una especie de milagro de la geografía peninsular. Fenómeno que a además de
ser escenario de uno de los más episodios más leídos del Quijote,
protagoniza otras páginas de nuestra literatura. Azorín así dejó
interesantes notas del conjunto en "La Ruta de Don Quijote" y Victor de la
Serna menciona los ojos del Guadiana en "Nuevo Viaje a España.
El término Ruidera, en la edad media "la roidera del Guadiana", expresa claramente el ruido producido por la caída del agua, escorrentías, de una a otra laguna. Posiblemente tendrían estos parajes a su nombre árabe, como antes lo tendrían latino o ibérico, pero sólo se ha conservado este popular y posterior que denomina Ruidera, como lugar ruidoso.
Con una superficie de 3.772 hectáreas, una longitud de veintiocho kilómetros y un descenso, de la primera a la última, de 120 metros, los terrenos del parque se distribuyen, principalmente, entre los términos municipales de Ossa de Montiel y Ruidera. Cerca de la laguna de San Pedro y del camino que lleva a la ermita del mismo nombre, se encuentra la Cueva de Montesinos, también inmortalizada por Miguel de Cervantes. Muy próximos se encuentran los restos del llamado Castillo de Rochafrida.
El parque dispone de un conjunto de comunidades vegetales típicamente meseteñas entre las que dominan los encinares, que conviven con sabinos, olmos, álamos y un denso matorral compuesto por coscojares, aliagas y espinos. Además, debido a las influencias combinadas de los climas mediterráneo y continental, es un destacado punto de encuentro de numerosos animales, sobre todo, aves acuáticas - ánade real, pato colorado, focha común, somormujo, porrón moñudo - y gran cantidad de rapaces, anfibios, avutardas y sisones.
Remontando el curso del agua, se puede ver el castillo de Peñarroya, situado entre Argamasilla de Alba y Ruidera, de origen musulmán y construido sobre el pantano del mismo nombre. Es un enclave ideal para contemplar la transición entre el paisaje del Campo de Montiel y la llanura manchega. Dejando a un lado las lagunas Cenagal y Coladilla, aparece el pueblo de Ruidera, donde se encuentra la Cascada del Hundimiento y donde desemboca el agua que corre de laguna en laguna. Al otro lado de la carretera, la laguna del Rey abre el camino para bordear el resto: Colgada, Batana, Salvadora, Lengua, Redondilla, San Pedro, Tinaja, Tomilla, Conceja, Blanca y La Nava.
A lo largo de todo el recorrido hay numerosos hoteles, restaurantes, campings y zonas de recreo. Además, existe la posibilidad de realizar una variada gama de actividades relacionadas con el entorno: senderismo, cicloturismo, rutas a caballo, espeleología, pesca, náutica, natación...
Las Lagunas de Ruidera se encuentran en el límite entre las provincias de Ciudad Real y Abacete. Para acceder a ellas, lo mejor es llegar a la población de Manzanares, limítrofe con la carretera nacional N_IV Madrid-Cádiz y desde allí desviarse hasta el destino por la N-430.