YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE LOS MILLARES

A los pies de la Sierra de Gádor floreció esta cultura que originó otras más evolucionadas del
Mediterráneo, con uno de los mayores poblados de la época, en el que aún
puede verse el largo muro y foso que rodeaba el pueblo de cabañas de
mimbre. La necrópolis alberga un centenar de tumbas con 50 a 100
enterramientos cada una; las cámaras mortuorias son de falsa bóveda y se
comunican por pasadizos de losas de piedra a las que se entra por un
recinto en el que posiblemente se realizaban los ritos funerarios. Entre
los objetos encontrados destacan las vasijas campaniforme, discos que
representan a la diosa madre, adornos de ámbar y azabache, animales
tallados con una extraña representación de ojos gemelos.
El poblado está situado estratégicamente próximo a las minas de cobre de
la
sierra de Gador, en un promontorio
en forma de espolón, entre el
río Andarax y la
rambla de Huéchar. Tiene una
ciudadela interior amurallada y está rodeado por otras tres murallas,
reforzadas con torres de planta semicircular y bastiones; cuenta además
con numerosas defensas exteriores en las elevaciones cercanas (se han
localizado hasta 15 fortines), muchas de ellas fuertemente defendidas
mediante murallas concéntricas. Se cree que se utilizaban también para
el almacenamiento de
cereales.
Se estima que podía contar con una población de unas 1500 personas. La
necrópolis, frente a la muralla
exterior, ocupa unas 2 ha, y contiene cerca de un centenar tumbas, la
mayoría
tholoi. Dentro de las
murallas se encuentra un conjunto de viviendas simples, junto con un
gran edificio con evidencias de
fundición de cobre.
La
cerámica recuperada incluye tanto
piezas lisas como decoradas, incluyendo cuencos con decoración. Diseños
similares aparecen en varios ídolos de piedra también recuperados. A
partir de mediados del tercer milenio, se encuentran ya cerámicas de
tipo
campaniforme
En su conjunto, Los Millares consiste en una ciudad con un complejo defensivo importante, quizá el mayor de su época, y una importante necrópolis, que es lo más significativo, ya que se trata de un enterramiento colectivo al estilo de los dólmenes, pero con características propias que también lo relacionan con los enterramientos de falsa cúpula del Mediterráneo oriental. La cultura de Los Millares se extendió por toda Andalucía, el levante español y Portugal. La importancia de este asentamiento radica en las minas de cobre próximas al mismo. Tener cobre era muy importante en esta época y supuso muchos enfrentamientos. Aquí lo tenían y lo manufacturaban a un nivel muy alto. El hecho de que el poblado esté situado de forma defensiva entre dos ríos en una colina ya es un dato importante que nos indica el acoso que tuvo que soportar esta población, tanto de pueblos venidos del mar como del interior.
Según crecía la población la muralla también se amplió. Las cabañas eran circulares y su cubierta era vegetal. A partir del 1.900 a J.C. esta cultura fue sustituida por la de El Argar, ya en la Edad del Bronce.